El Peso de la vida

"El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o nervioso. El estrés es la reacción de su cuerpo a un desafío o demanda. En pequeños episodios el estrés puede ser positivo, como cuando le ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar su salud." (1). Según la Organización Mundial de la salud, el estrés la ansiedad y la depresión suponen ya el 12% del total de enfermedades, por lo que se las conoce ya como las enfermedades y trastornos del siglo XXI. El ritmo acelerado en las ciudades, la contaminación de los ecosistemas, los malos hábitos alimenticios son factores importantes en este flagelo. El ser humano se está haciendo mucho daño, ahora nos toca entender por qué...
 
La avaricia, la necesidad de sobresalir, el engrosamiento del ego, el deseo de más riquezas materiales, de poder, popularidad y demás vanidades de la vida están a la orden por doquier. Debemos ser honestos, por lo menos con nosotros mismos; deseamos tantas cosas que en últimas nos intoxican la existencia. Hacemos cada vez más  para obtener cosas materiales como un buen auto, unas espléndidas propiedades, cuentas bancarias generosas, que nos olvidamos de lo que realmente necesitamos para tener una vida plena y saludable, la paz espiritual. Así es, el ser humano no sólo es natural, también tiene una dimensión espiritual, a diferencia de los animales, que lo dirige en su existencia. Es tan real, que aún los que tienen demasiadas riquezas materiales pueden sentirse miserables y desdichados. Esto es porque espiritualmente están resecos, vacíos, muertos.

Otras personas a través de la vida han añadido pesos apenas soportables, cargas por malos tratos recibidos en su hogar desde la infancia, o por la pérdida de un ser muy amado, otros por las frustraciones ganadas por nuestras malas apuestas en el pasado. Es posible que ahora mismo, como una película de drama triste, estés recordando acontecimientos que te han significado escombros que te presionan contra el piso. El estrés y la ansiedad, como pesos de la vida, estan relacionados con la pérdida de esperanzas y la falta de un apoyo firme y real en nuestra existencia. La Biblia narra las Palabras de alguien que reúne TODAS las características para ser es sólido sustento:

"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." - Mateo 11:28 -

JESUCRISTO, el Hijo de Dios, el Creador del Universo, nos amó tanto en estas palabras, profiriéndolas no sólo a sus discípulos en aquel entonces, sino a ti y a mí. En algún momento de nuestros rumbos perdidos, como ovejas descarriadss, sin dirección a pastos verdes y aguas frescas, supo que sufririamos el peso de nuestras malas decisiones y el desenfoque de lo puro y necesario para el alma.

Discúlpame en este momento si seré demasiado crudo, pero tanto tú como yo hemos sido perversos, maldicientes, mentirosos, egoístas, idólatras, incrédulos y mucho más,  en mayor o menor medida. Esos calificativos, aun los que puedes recordar en este instante, nos han llevado a doler fracasos, resentimientos, odios, traumas y piedras que nos hacen tropesar. Se han acumulado en nuestras espaldas como algo que no nos deja avanzar y, quizás, nos dirigen al estado más deprimente. Usted y yo debemos agachar nuestros rostros y reconocer las malas decisiones, doblegar nuestro ego para ganar algo más altruista. Recuerdo entonces las Palabras del Maestro:

"Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;" - Mateo 11:29 -

JESUCRISTO nos ofrece sabiduría divina, un pensamiento diáfano y con recompensas. Nos propone llevar su yugo, alejarnos del pecado y la maldad que nos acedia, resistir las tentaciones que nos desvían de un propósito enterno que nos brinda libertad y abundancia para nuestras almas. Nos pide que aprendamos de Él, quien también padeció nuestras dolencias y venció a las tinieblas, que seamos humildes y reconozcamos nuestras limitaciones, nuestra necesidad de apoyarnos y entregar este PESO DE LA VIDA que no nos deja vivir de verdad.

Entonces, tu podrías experimentar la PAZ y la Sanidad del alma que tanto necesitas, aquello que el doctor te diagnosticó, ese estrés, aquella ansiedad, serán nada. Invita a JESUCRISTO a que camine con tigo hoy, que se lleve tu PESO y descansa en Él.

Díos te bendiga.

Hno. Carlos Andrés Ruiz

(1) Biblioteca Nacional de Medicina de los E.E.U.U. MedlinePlus sitio web.